Spanish revolution en la escuela

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SPANISH REVOLUTION

 

 

¿Podemos vivir en la Escuela alejados de lo que sucede en el mundo? ¿Podemos mirar hacia otro lado mientras se suceden día a día acontecimientos sobre los cuales tenemos que pronunciarnos? En este artículo hablaré cómo trabajar de la crisis económica y social que vivimos en la Escuela y como la Escuela está en crisis si no es capaz de ayudar a los educandos a comprender el mundo que les rodea.

 

 

El 15 de mayo de 2011, se suceden manifestaciones en toda España convocados por el movimiento Democracia Real Ya al grito de ¡no somos mercancía en manos de políticos y banqueros!. Ninguneados por los medios de comunicación, los ciudadanos, en su mayoría jóvenes, se hacen un hueco en la red para difundir sus mensajes usando las redes sociales de forma imaginativa. Lo cuenta muy bien Delia Rodríguez en El País en su artículo Los virales de la #spanishrevolution que analiza el papel de los jóvenes, la red, las redes sociales y el uso imaginativo de los hashtag en Twitter. Sin apenas medios económicos y sin agencias de publicidad detrás, los manifestantes se erigen en creadores y transmisores del mensaje. Analogías con la Escuela, los alumnos crean y difunden contenidos, en vez de ser meros consumidores.

Escucho con mucha frecuencia en la sala de profesores críticas hacia nuestra juventud pasota y botellonera; también estoy habituado a escuchar las batallas de los que luchamos en nuestro tiempo para lograr lo que ahora tenemos mientras que los jóvenes sólo se preocupan de su bienestar, etcétera, etcétera... Me pregunto si en la Escuela les ayudamos a ser críticos, a ser personas con criterio propio como para querer cambiar las cosas que no les gusta, si tienen espacios de libertad y decisión sobre las cuestiones que les afecta diariamente. Mi respuesta es que no.

De un tiempo a esta parte, se ha reducido drásticamente la participación del alumnado y las familias en la vida y la gestión de los centros, asignando el rol de consumidor de contenidos al estudiante, y de tutor responsable de sus hijos, a las familias. Los profesores, fuente del saber, del conocimiento y del poder, ayudamos a que éste florezca en las mentes de nuestros alumnos, ajenos, mayormente, a la vida que pasa por delante de nosotros.

La crisis, una llamada al cambio

Efectivamente, las crisis son momentos de catarsis y de cambios. Asistimos, en apenas diez días, a un movimiento social que posiblemente deje una huella, al menos en las conciencias de ciudadanos. ¿Por qué no trabajar la crisis con nuestros alumnos? ¿Por qué no darles las herramientas para que puedan participar desde su libertad personal hasta donde quieran?

En estos días atrás, he aprovechado los materiales de Setem, que es una Organización No Gubernamental especializada en el comercio justo y en el desarrollo de campañas de sensibilización sobre la situación socioeconómica, para trabajar la crisis en clase. Tienen unos excelentes materiales que ayudan a entender el porqué de la crisis actual e invitan a la acción mediante sencillas pero contundentes propuestas.